jueves, 19 de marzo de 2015

MENTE ABIERTA Y CORAZON ANHELANTE por Elias Pessaj

Este material tiene una finalidad concreta y es estimularte para que intentes  conocerte, aunque sea un poco y trates entonces de refinarte, de ser mejor en tus lados flacos y que puedas así ser un gran aporte para no solo tu entorno (tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus vecinos, etc.), sino que tu influencia contagie a los demás y quieran emularte, quieran imitarte aprendiendo de tus palabras y de tus actos, de tu forma de vivir. Y que esto se acentúe e intensifique cada vez más.

Muchos reciben el material que envío, como un mensaje gratificante, aleccionador, para algunos es como oxígeno para seguir viviendo, para otros un entretenimiento, como una nota más, hay también quienes consideran que este material es para ellos una pérdida de tiempo leerlo. Tienen una posición tomada en la vida y se aferran a ella y creen que es ese el mejor punto de vista para comprender la compleja realidad de este mundo. No los juzgo, pero hoy más que nunca se necesita tener apertura, no solo mental, sino también en el corazón, ¿Qué quiero sintetizar con esto? Apertura mental significa, que quizás muchas de las creencias en las que se sostienen están un tanto obsoletas. No quiero decir que no sirvan, pero es como un alimento vencido que ya perdió en gran parte la calidad de sus nutrientes, no te está dando todo lo que necesitas. Esto no significa que tengas que abandonar tus creencias, tu postura, sintetizando tu condicionamiento. No, no se puede vivir sin condicionamiento, pero puedes ser consciente de tu condicionamiento, y como te maneja. Para eso debes conocerte a ti mismo. Axioma que tiene miles de años y no se necesita ninguna tecnología actual. Corazón anhelante, para someter las pasiones, la fuerza negativa, oscura y destructiva que se apodera a veces de nuestro corazón y nos convierte en lo peor de la condición humana.

El problema radica en que la mayor parte, y no los estoy subestimando, se queda en la superficie del mensaje. Es difícil ver la profundidad y complejidad que tiene a veces un aparente y simple mensaje. Para esto desde la antigüedad, se usaron las metáforas, las analogías, las simbolizaciones y las parábolas, instrumentos que permitían transmitir conocimiento de aspectos de la Realidad para los cuales la mente no tiene nada con que asociarlos. Y escribo Realidad con mayúsculas, porque no me estoy refiriendo a esta realidad de tres dimensiones y que percibimos gracias a los cinco sentidos de nuestro cuerpo. Me refiero a una realidad diferente a la cotidiana  y que está  envuelta por una Realidad Mayor. (Aunque hay muchos aspectos de esta pequeña realidad, por llamarla así, que ni siquiera conocemos). Por lo tanto, debería darles ejemplos concretos de mis reflexiones, tomando ejemplos de la realidad cotidiana, pero allí hay ideología, política, lucha de poder, etc. y para explicarles debería tomar posición. Yo no soy Dios, no puedo tomar la posición de Dios y ver todo sin tomar partido, al fin y al, cabo soy un ser humano como tú, así que en lugar de lograr la Unión, que es mi intención y propósito transmitirles, terminaríamos todos divididos y encerrados en nuestro punto de vista, como generalmente sucede en las discusiones de política, futbol, etc.  

Usaré entonces ejemplos de la realidad que no impliquen aspectos que puedan generar división y controversia. Cuando enseñaba matemática, sé que a muchos les fastidia las matemáticas, la física o la química. Perdónenme, pero a mí no solo me gustan, sino que también me fascinan, me encantan las Ciencias Exactas. En fin, mi dilema era como hacer que mis alumnos que odiaban matemática, y reprobaban los exámenes, uno detrás de otro, pasaran la materia  y terminaran su ciclo de estudios. Para ellos les resultaba muy abstracto, muy alejado de la realidad y no tenían en su mente nada con que asociar los axiomas, las ecuaciones o los teoremas, etc.
Así es, que recurrí a los viejos métodos de transmisión de conocimiento, utilizando en este caso una Analogía. Les conté esta historia didáctica a mis alumnos de matemática:

-Resulta que hace mucho tiempo, en un campo de un territorio lejano, había un pastor que tenía un corral lleno de ovejas. Todos los días sacaba a sus ovejitas a pastar y cerca de la noche las reunía en el corral para que estuvieran seguras. Lo interesante de esta historia-les dije a mis alumnos- que el pastor no sabía contar. No conocía el sistema numérico y por lo tanto no sabía numéricamente cuantas ovejas tenia. Pero todos los días volvía al corral con la misma cantidad de ovejas que salía. ¿Cómo hacia el pastor para estar seguro y saber que era la misma cantidad, si no sabía contar?- Los chicos me miraban perplejos y comenzaron a especular. No podían entender como hacia el pastor, para saber la cantidad exacta, si no sabía contar. Bueno transcurrieron unos cuantos minutos, que fueron muy divertidos por las propuestas inverosímiles imaginadas por los chicos. Hasta que al final se dieron por vencido y me preguntaron cómo hacia el pastor.

-Es tan simple chicos, que se van a reír cuando les cuente la respuesta, que es la siguiente: el pastor tenía una bolsa, por cada oveja que salía colocaba dentro de la bolsa una piedra, hasta que salían todas las ovejitas. Cuando volvía, por cada ovejita que entraba sacaba una piedra, cuando la bolsa quedaba vacía significaba que estaban todas las ovejas en el corral.- los chicos quedaron impresionados por el ingenio de un pastor que no sabía contar. Y en ese momento aproveché para preguntarles qué relación tenía con la materia que estábamos estudiando en matemáticas… Silencio total, no volaba una mosca…

.Bueno-les dije- ¿querían un ejemplo concreto? Aquí lo tienen, el pastor sin saberlo estaba utilizando lo que en matemáticas se llama “Teoría de Conjuntos”. El pastor relacionaba el Conjunto de piedras con el Conjunto de ovejas-

A partir de ese día todo cambió, la clase de matemáticas no tuvo repetidores porque todos aprobaron, porque los chicos comprendieron que la matemáticas es un instrumento no tan abstracto, ni tan inútil. Esta fue una de las historias que les conté a los chicos, hubo otras más, pero lo importante es que les cambié la perspectiva de cómo ver las cosas.

Así que muchos “cuentitos” en su apariencia, encierran un conocimiento muy profundo. Hay que aprender a descifrarlo, porque algunos son analogías de cómo funciona la mente y cuando uno llega a ese nivel, el cuento se le revela claramente. A riesgo de que me etiqueten como religioso, les cuento que para el Judaísmo la Torá, es considerada el “Plan Maestro con el cual Dios crea el mundo”. Hay gente que siente un pequeño tufillo religioso y escapa como si estuviera ante un leproso y viceversa con los religiosos. Los Kabalistas dicen que la Torá esconde un código secreto que puede ser interpretado, ya que las letras hebreas no tienen vocales, tienen valor numérico y además el dibujo es de un diseño singular. Voy a tomar entonces, como ejemplo más vulgar una película de 1997 que se llama “Contacto”, protagonizada por Jodie Foster y dirigida por Robert Zemeckis. El film se basa en la novela homónima escrita por Carl Sagan,  que fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense. No les voy a contar la película, porque además es muy larga, dura como tres horas, pero me voy a centrar en una parte, muy importante.
Jodie Foster encarna a un científico astrónomo del Proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre). En un momento dado de la película reciben una comunicación de Vega (es una estrella de primera magnitud de la constelación de la Lira y la principal de la misma) que se trata de una señal que repite una secuencia de números primos. Pero finalmente se revela  que había un video escondido en la señal: ¡El discurso de bienvenida de Adolf Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936!
Al principio no entienden cómo es que reciben ese video y con ese protagonista tan nefasto. Hasta que recuerdan que esta es la primera señal de televisión emitida más allá de la atmósfera terrestre y consideran que fue transmitida de vuelta desde Vega a 25 años luz. Luego descubren que cada pixel de la imagen, tomado en tres dimensiones, contiene 60. 000 páginas de lo que parecen dibujos técnicos. Necesitan descifrar el “código oculto” en las páginas y al hacerlo descubren  que el mensaje contiene las instrucciones para construir una máquina altamente compleja que permitirá que un ser humano viaje al lugar de origen del mensaje. Construyen la máquina y finalmente el personaje de Jodie Foster viaja a ese mundo, a través de “agujeros de gusano” y se encuentra en una realidad totalmente distinta y surrealista. Una  “entidad” muy evolucionada entonces entra en contacto con ella tomando la forma de su fallecido padre, que sería para un religioso como la analogía de encontrarse con un ángel.
Ella es una científica, empírica y racional y como tal “no puede creer” en esta experiencia que finalmente no tiene ningún asidero científico y que además no puede probar cuando regresa, (no quiero contar detalles de lo que pasa al final).  Pero en su corazón, en su alma, en sus ser mas verdadero “sabe” que lo que experimentó fue real. Podría tomarse esto como una analogía del estudio kabalístico del código que encierra la Torá para trascender, anularse  y unirse con Dios. Es por esto que considero que todo ese conocimiento que heredamos de los antiguos sabios, no se puede tomar a la ligera. No sabemos que representa y que tesoros de conocimiento hay ocultos en ellos. Desde mi punto de vista personal, creo que con el desarrollo de una Conciencia Superior el hombre se transforma y puede tener acceso a ese conocimiento. Pero para que esto ocurra debemos subir en la escalera de la perfección como seres humanos, y para ello debemos amar al prójimo como a si mismo,  ser caritativo con los necesitados, humilde y compasivo, desterrar la violencia, eliminar las guerras, ser justos y equitativos y por sobre toda las cosas, sin esperar nada a cambio, debemos dar generosamente y en abundancia :

AMOR GRATIS

Elias Pessaj
SER O NO SER
Aquí y ahora…  

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